Bebed awita




No tengo sueño. No tengo hambre. No tengo amigos.
Luzco desde hace un par de días al igual que una máquina que no necesita ser alimentada para funcionar, la cual últimamente solo sirve para leer, jugar a videojuegos, ver series o vaguear con el móvil, cada actividad según el día. 
Y yo me pregunto, ¿qué me pasa? 
Me siento algo vacía (más de lo normal). Me he parado a pensar un par de veces en cómo sería mi futuro. Siento que estoy decayendo en el nivel de vida medio de las personas, cuando yo siempre soñé con más. ¿Quién no lo ha hecho?
La realidad me da de bruces y me hace caer. En general.

Aquí va algo que me ha ocurrido hoy, porque sí, ya está.

En este día, mi cuerpo no me ha pedido comer. En serio. Lo he hecho por pura voluntad, pero el cuerpo no me lo pedía, en ningún momento del día. Sin embargo, por la mañana desayuné y también he cenado (todo muy veggie, por cierto). Pero en el almuerzo...Mi cuerpo no quería comida, lo notaba. A veces hay que escuchar lo que tu cuerpo siente. Yo pensaba que el obligarle a comer como se le hace a los bebés sería la solución a esa situación extraña. Por el contrario, me he debilitado y he acabado en el sofá con un trapo húmedo en la frente con el cerebro ejerciendo presión en mi cráneo. Bastante regular la verdad, además de que por eso he tenido que cancelar un plan.
 Maldita sea, ¿desde cuándo comer te pone tan débil hasta el punto de que te tiemblan los brazos y no puedes levantarlos? ¿Sabéis lo que comí (o empecé a comer)? Una loncha de embutido vegano similar al jamón de york y dos cucharadas de salmorejo. Estaba bien y después de comer, decaí.
En cuestión de una hora me recuperé de la debilidad, aunque no del dolor de cabeza.

Lo sé, es una anécdota DE MIERDA, así en mayúsculas. Pero, como quiero avivar este blog un poco y, como he dicho al principio, ni pizca de sueño tengo, me ha dado por rellenarlo un poco más. 

Con esto me gustaría alentaros a que escuchéis las señales que manda vuestro cuerpo. Y también quiero daros un consejo de mi parte: bebed cuando tengáis sed.

No quería dejar pasar esta oportunidad. 
He llegado a leer un consejo de salud el cual decía de beber 3 litros diarios de agua. ¿¿Estamos locos?? Por favor, si el cuerpo no te pide agua, es porque ya va bien. Además, si bebes zumos o incluso ingieres fruta, ya estás proporcionando agua a tu cuerpo y para nada te hacen falta esos ocho vasos diarios (creo) que aconsejan siempre.
Está claro lo importante que es hidratarnos bien, pero, por favor, sed lógicos. Si te sientes embuchado a agua, no la bebas. Y si quieres beber esos dos litros de agua diarios, pues bien, mi consejo es que hagas ejercicio. Bastante. No tengo que ser una nutricionista ni tener diploma alguno para decirte esto.

Y ya está, no quiero alargarlo más porque soy consciente de lo coñazo que va a ser leer esta mierda de post.

Mis entradas no contienen mucha calidad ni escrita ni de contenido. Pero, ¿sabéis qué? La Yo que vivía para los demás, querría corregir esto y publicarlo con la mayor perfección posible.
Ahora, *susurro* me da igual.

Se despide,
AM

Comentarios

Entradas populares de este blog

Los personajes grises

El libro de Dalas: La Tinta, más allá de la magia

El blog